Tu escrito me ha hecho sonreír, echar los brazos atrás y recordar. Todos esos buenos momentos, esas pequeñas aventuras o insensateces, siempre me ha gustado vivirlas con alguien, y tú has compartido esas experiencias millones de veces. Qué bien nos lo hemos pasado, joder!! Lo de bajar a la Concha un 8 de enero soleado con el Suzuki Santana y recorrerla a toda velocidad levantando espuma por la orilla… qué locura!!! Ahora voy bastante a San Sebastián y no se me ocurre cómo se nos pudo ocurrir; y sólo nos pusieron una multa por circular por la acera para bajar a la playa por las rampas de los relojes. Si no llego a tener el carné falso de periodista de motor todavía estamos entre rejas. Lo de Jorge Latorre… desternillante. Lo de colgarme desde el 7º y tocar la ventana del 6º con el pie en la Torre es una insensatez, pero en ese momento parecía divertido. En fin, que sólo has puesto un breve resumen de las “fechorías” que tal vez se me ocurrían a mi, pero tú estabas ahí detrás. No sé quién era más inconsciente, si el inconsciente que se le ocurría o el sensato -que eras tú- que me seguía. Ala, un fuerte abrazo e intentaré aplicar más intensidad.
¡Hola, Deivit!
Tú eres para mí (no puedo evitar cierto sonrojo al escribir tal inicio)…Buenos Recuerdos.
Por mucho que me esfuerce no tengo ni una sola nube gris relacionada contigo y tu entorno familiar.
Y eso que hemos pasado algunos momentos no tan buenos…pero incluso de esos momentos me acuerdo de lo positivo:
a tu madre ingresada en la Clínica y ella recordando momentos mágicos vividos en Doñana…
a mi madre ingresada en la Clínica y tú informándome del acoso y derribo sentimental de tu futura mujer con helicóptero foral incluido…
Antes de esos momentos: locuras, locuras y locuras.
Como ejemplo, algunas escenas dignas de un primerizo Woody Allen:
Tu postulación y elección como Delegado de Primero de Derecho…
Una carrera con el Suzuki por la mismísima Concha de San Sebastián…
Escondidos en tu armario evitando las manos de un iracundo Jorge Latorre por el enésimo grito consecuencia de una cagada de conejo(ver entrada 67 del blog)…
Estelas de humo dibujadas por cientos de aviones de papel ardiendo a las 2 de la madrugada, visita de Prosesa incluida…
Golpes al exterior de la ventana de Victor Wasilva, colgado desde el alfeizar de mi habitación…
La despensa mejor servida de Torre I, gracias al acceso a cierta llave…
Bajadas electrizantes y saltos estrambóticos por las pistas de Astún…
Visitas nocturnas a vecinos de los Tozalitos para coger prestadas ciertas botellas espiritosas…
En plena jornada de huelga de gasolineras, salir a dar una vuelta en moto por Francia y quedar sin gasolina…
Darme un vuelta por Pamplona con la cabeza vendada después de cierta operación…
Cartas al Sultán de Brunei pidiéndole una moto…
Y tantas y tantas situaciones dignas de tí…
En fin, una bocanada de aire fresco. Eso eres tú. No cambies.
Para acabar creo que tu padre puede por fin pasarle el poema “If” de Kipling a sus nietos pues su hijo ya lo es. A man.
Un fuerte y sincero abrazo,
Un verso del poema de Kipling dice así “If all men count with you, but none two much”, en cierta forma es una forma de definir nuestra amistad.
Siempre se puede contar contigo, pero nunca dejarás que llegue la más mínima sombra de hartazgo. Tienes demasiado empuje para concentrarlo en pocas personas.
Tu vitalidad busca siempre nuevos campos que fertilizar a su paso.